martes, abril 25, 2006

Una historia más entre otras muchas...


Muchas y diferentes son las razones por las que hemos empezado a hacer surf...detrás de cada un@ de nosotr@s se esconde la verdadera historia y los verdaderos motivos que nos llevaron en su día a coger una tabla y adentrarnos en un mundo distinto. Esta es mi historia:
Desde que lo que yo puedo recordar, el surf fue algo que siempre me llamó la atención. Recuerdo que cada verano en mi casa pedía que me compraran una tabla...y la respuesta siempre era NO. Los motivos cada año también eran distintos...eres muy pequeña...es un deporte de chicos...es peligroso..., y así fueron transcurriendo los años, y con ellos, mi deseo de hacer surf también fue cayendo en el olvido...
Después, cuando ya tuve edad de decidir por mí misma lo que deseaba hacer, otras circunstancias de la vida no me dieron opción a poder poner en práctica lo que siempre había deseado... así que me resigné. Fue entonces, hace dos años, cuando la vida decidió jugarme una mala pasada y me dio un buen revolcón. Entonces, no se porqué extraña razón, pensé de nuevo en el surf, quizá porque necesitaba sensaciones nuevas o quizá, porque pensé que si lo que siempre había deseado hacer no me ayudaba, no lo podría hacer nada ni nadie.
Así que el 18 de Junio del 2004 decidí apuntarme a un curso de surf. Aún recuerdo la cantidad de sensaciones que se entremezclaban ese día en mi cuerpo...miedo, incertidumbre, felicidad, emoción...Recuerdo que fue ese mismo día, mi primer día en contacto con una tabla, cuando una ola traicionera la levantó por los aires y me partí el labio con ella...recuerdo la cara de Gorka cuando me vio tumbada en la arena sangrando y recuerdo como se rió cuando después le dije “apúntame que mañana vuelvo”.
Y efectivamente continúe volviendo cada día porque, no se en que momento ocurrió, ni sé los motivos, pero me atrapó.
El segundo día, recuerdo que logré ponerme de pie y deslizarme durante 3 segundos por una espuma minúscula.También recuerdo que cada día era la última en salir del agua, y habitualmente, me quedaba observando a los surfistas que estaban en el pico imaginando que algún día yo también estaría allí con ellos.
Pocos días después me compré mi primera tabla. Por aquel entonces no tenía ni idea de medidas, volúmenes...recuerdo que no hacía más que absorber información y cada día me liaba un poco más sobre lo que quería y/o me convenía para comenzar. Fue entonces cuando la vi, recuerdo que me acerqué despacio y cuando la tuve delante de mí la acaricie por toda su superficie. Al instante, supe que era ella...que estaba hecha para mí y que debía ser mía...
No me equivoqué. Durante dos años esa tabla ha sido y sigue siendo una buena compañera de olas. A veces, cuando la miro pienso que pronto tendrán que llegar otras que la sustituyan pero ella siempre estará ahí en mi recuerdo, con mis primeras olas, con mis primeros golpes, con mis primeros giros, con mis primeros viajes...
Finalmente, pasó el verano y entre espuma y espuma llegó el invierno. Me compré un 4/3 decidida a seguir entrando al agua. Tuve que escuchar muchas cosas de familiares y amig@s, entre ellas que no tenía la cabeza en mi sitio...pero si la tenía!...ya lo creo que la tenía!...simplemente había decidido cumplir mi sueño...
Y por fin llego el gran día, 23 de Abril de 2005. Ese día decidí adentrarme al pico...pensé que 10 meses de espumas habían sido más que suficientes y que o me decidía o no lo haría nunca. Recuerdo que la perspectiva desde allí era totalmente distinta...no había gran tamaño pero si lo suficiente como para impresionar a alguien que nunca ha visto una ola desde arriba...y entonces, ocurrió...la vi venir despacio..., observe como se levantaba..., y me dije: “Es la tuya....RÉMALA!!”. Cuando me di cuenta estaba recorriendo su pared...al mismo tiempo que de mi boca salía un grito de triunfo.
Creo que nunca olvidaré esa ola!.
No ha pasado mucho tiempo desde aquel primer día que me metí al agua con una tabla, pero si ha habido muchos cambios en mi vida desde entonces, he descubierto otro mundo aparte, he experimentado sensaciones que no sabía que existían, he conocido gente estupenda de la que he aprendido muchas cosas tanto de surf como de la vida misma, he viajado buscando olas, he reído, he disfrutado y hasta he soñado, pero lo más importante es que sigo surfeando...El porqué no lo sé, ya que nunca he sabido explicar que fue lo que me enganchó, ni puedo explicar las sensaciones que se experimentan, ni lo que se siente...Lo único que se, es que sólo lo podemos entender quienes estamos ahí,...sentad@s...esperando...remando... levantando...y girando....

miércoles, abril 05, 2006

La perfección está cerca...





martes, abril 04, 2006

Lo que para mi significa vivir..

Mi familia no me entiende, cada vez que me ven salir por la puerta, a todo correr con la tabla y el neopreno en la bolsa, me preguntan si no vivo para otra cosa. Y yo les miro con cara de estúpida, como si me resultara imposible creer que no puedan entender por qué lo hago…
Mientras voy en el coche voy recordando sus palabras y pienso que claro que vivo para más cosas, vivo para reir, a veces también para llorar, vivo para trabajar aunque me gustaría poder decir que trabajo para vivir, vivo para disfrutar y a veces también para sufrir, vivo para enamorarme aunque no se enamoren de mí, vivo para soñar e imaginar aunque a veces tenga que bajar a la realidad, y así voy pasando día tras día, minuto tras minuto, segundo tras segundo, y…. voy viviendo.
Sin embargo, sólo existe un momento en que verdaderamente siento lo que es vivir, y ese momento es cuando estoy allí, sentada, tranquila, mirando hacia el horizonte, y esperando pacientemente a que venga…Entonces, como si mentalmente hubiera escuchado mi llamada, veo que viene, veo que se acerca lentamente mirándome de frente, haciéndome saber que en breve estará a mi lado…
En ese instante, yo coqueta me doy la vuelta como si no me importara, y comienzo alejarme como si quisiera huir pero giro la cabeza para ver si me alcanza, porque en el fondo quiero que me alcance...es entonces cuando siento su abrazo, siento su fuerza, envolviéndome, recorriéndome, y si poner ninguna resistencia….me dejo llevar. Y por un momento, somos uno, por un momento siento que soy afortunada, que nos hemos elegido mutuamente, noto que todo a mi alrededor desaparece, y me estremezco al recorrer todo su cuerpo…y entonces vivo, vivo como nunca he vivido y siento como nunca he sentido y deseo que ese placer se prolongue eternamente…
Pero todo llega a su fin, y ese momento termina, y aunque muchas veces produce satisfacción, otras muchas produce dolor….sin embargo, por alguna extraña razón, como si estuviera hipnotizada, siento deseos de volver a sentir lo mismo, quiero que ese momento se repita una y otra vez…por eso regreso cada día, y siempre voy allí donde sé que lo voy a encontrar...porque algo en mi interior me dice que debo volver al mar… para sentir, para VIVIR, para recordar y hasta para olvidar…