martes, enero 16, 2007

Hola mi amor...soy yo tu lob@....

Da igual que seas hombre o mujer, a tod@s nos gusta coquetear de vez en cuando. Este coqueteo puede ser una manera agradable y amistosa de comunicarnos verbalmente. Sin embargo, hay gente que no se limita a coquetear con alguien por quien se siente atraído, sino que coquetean indiscriminadamente, como parte de su personalidad. Por eso, antes de iniciar cualquier actividad de ligue, conviene tener presente y conocer la especie urbana con la que nos podemos topar. Os presento aquí algun@s de ellos.
Si os reconoceis en algun@, cuidadín que os hemos pillado...si por el contrario, reconoceis al/a la que os está haciendo la corte, al loro!!.

En primer lugar tenemos a la Vampiresa: A este tipo pertenecen muchas de las mujeres que coquetean. Puede reconocérsela desde el momento en que aparecen. Su vestimenta es siempre llamativa. Quizás esté pasada de moda y no sea de buen gusto, pero cumple el cometido que ella desea: causar sensación. Habitualmente de una tela brillante y con una confección ceñida que realza su figura, su ropa anuncia sus intenciones, incluso antes de que hable; ella viene dispuesta a conquistarnos a todos. A la vampiresa le encantan las fiestas, especialmente si ella es el centro de atención. Sentirá que la fiesta ha sido un fracaso si no ha conseguido que todos los hombres corran detrás de ella y que todas las mujeres la odien. Cuando coquetea, no se trata tanto de lo que dice, sino de la manera cómo lo dice. Su lenguaje corporal es muy poderoso y el mensaje que transmite inconfundible. Todos los hombres atraen su atención y resulta muy difícil discernir si realmente lo que dice y hace responde a una conducta consciente.

En segundo lugar vendría el Semental: El semental es la versión masculina de la vampiresa, y es igualmente fácil de localizar en cualquier reunión social. La forma de vestir puede variar, pero su aire fanfarrón, de autosuficiencia, es abrumador. Él está convencido de que muchas mujeres sienten curiosidad por hombres con un alto concepto de sí mismos. El semental no necesita ropas reveladoras ni ceñidas para manifestar su objetivo, pero debe parecer encantado de sí mismo física y psíquicamente. Puede pasarse horas en el gimnasio para ponerse en forma o vestirse con ropa moderna pero de manera descuidada, esperando impresionar a las mujeres. Las habilidades del semental no son refinadas. Su actuación depende en gran medida de la sonrisa y del juego de las miradas. Mucho contacto visual y un detenido escrutinio de la mujer que se halla frente a él. La conquista sexual es siempre un fuerte impulso motivador para el semental.

En tercer lugar estaría el Seductor: El seductor puede ser hombre o mujer. Se trata de una subespecie de vampiresa o semental, ya que, habitualmente, opera de un modo similar, pero rara vez llega hasta el final. Sin embargo, sus blancos siempre quedan con la agradable sensación de que han hecho una conquista y que si no han llegado a gozar de sus frutos ha sido simplemente porque las circunstancias lo han impedido. Los seductores fracasan porque tienen miedo al éxito, aunque su dominio del arte de embelesar es bueno.

En el cuarto puesto aparece el Adulador: Este tipo de coqueteo puede ser masculino o femenino, aunque las mujeres suelen ser mejores en esto que los hombres. Al adulador no se le identifica de inmediato, pero los hombres suelen emplear técnicas tan poco sutiles que a veces resultan pateticas. Los aduladores buscan más el reconocimiento social que el sexual.Su objetivo es no marcharse de donde estén hasta no conseguir que todo el mundo los admire. Y lo consiguen inundando a sus víctimas de un cálido resplandor de satisfacción personal. Los aduladores emplean una técnica muy sutil, manteniendo la conversación sobre temas generales hasta encontrar el punto débil de la otra persona. El adulador masculino sabe que si le dice a una mujer fea que es hermosa, ella no pensará que está mintiendo, sino que tiene buen gusto. Del mismo modo, si la aduladora le hace saber al hombre que sus comentarios son los más inteligentes que ha oído en su vida, él nunca estará en desacuerdo con ella.

En quinto lugar tenemos a la la Niñita Perdida: La niñita perdida (que puede tener cualquier edad) se acerca a la barra y a los hombres con un falso aire de ingenuidad, una especie de erotismo ingenuo muy diferente del deliberado y estudiado de las vampiresas y los sementales. La niñita perdida puede llevar un vestido que se le desliza continuamente del hombro. Pero también puede mostrarse insegura y desconcertada, replegándose sobre sí misma y sonrojándose de un modo que no pasa inadvertido. Su técnica de coqueteo puede ser absolutamente silenciosa. Ella clava sus grandes ojos en la presa y escucha con aire arrobado. No mantendrá la mirada, sino que bajará los ojos y luego volverá a mirar tímidamente, pareciendo que se siente fuertemente impresionada por el hombre con el que está hablando.

Tras la niñita perdida viene El Niñito Perdido: Su atractivo consiste en parecer necesitado de cuidado y protección. Te preguntará cómo preparar determinado plato, o te contará cómo quemó su única camisa cuando la estaba planchando; en última instancia, te hará creer que necesita desesperadamente tu ayuda. Una vez más, la edad no supone ningún obstáculo. Aunque haga décadas que dejaron los pantalones cortos, lo niñitos perdidos son especialmente atractivos para algunas mujeres. Pero mientras que la versión femenina casi nunca provoca la hostilidad de otras mujeres, el niño perdido es odiado, generalmente, por los demás hombres.

Y finalmente tenemos al Manipulador: Los manipuladores llevan el flirteo al terreno profesional. En su mayoría, se trata de mujeres, si bien los hombres también suelen emplear esta técnica. A diferencia de otros coquetos/as compulsiv@s, que buscan el poder sexual o social, el manipulador busca el poder profesional, y usa estas técnicas con mucha más sangre fría. Las mujeres suelen usar su atractivo sexual para promocionarse y llegar al puesto que anhelan, así como para desviar la hostilidad o aliviar las tensiones, si así les conviene. Los hombres que ostentan el poder pueden coquetear para controlar o humillar a sus subalternas o, si tienen éxito, para ocultar que suelen ser difíciles de tratar.

Os habeis reconocido en algun@ mis queridísimos Watsonsssss???

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Apúntame un Niño Perdido (casi siempre) pero sin haber quemado la camisa nunca, que soy muy apañado para eso. Pero el silencio y rehuir miradas... Es muy posible !!

...Y te has olvidado la que deja la escoba en la puerta (que haberlas hailas)

Splash dijo...

Jajajajaja las que dejan la escoba en la puerta?...las brujas pirujas, no?..
Muy bueno..jajaja

Anónimo dijo...

Vaya! Qué rápido lo has entendido!! Serás Bruja?

Splash dijo...

ummmmmm vaya, me has pillado!!, La verdad es que, excepto en lo de la berruga, en todo lo demás me esfuerzo bastante..aunque todavía no domino muy bien la escoba (bueno, eso dice mi madre..)..jeje

Prometería que voy a reformarme pero...va ser que no! jisjisjis

Anónimo dijo...

Joder, pero aquí no hay gente normal????????????????????????? jajaajajaajjaajajajaajajaajajaaja me estoy acojonando, en serio.

Anónimo dijo...

Sin verruga? Esas son las peores, porque son tan guapas que te hechizan y sólo te das cuenta al verlas salir montadas en su escoba.

Aunque también hay brujas buenas, como en el Mago de Oz.